13 jul. 2010

Acabado el mundial, volvemos a lo de siempre

Después de dos años proclamando el nacionalismo “merenguil”, la caverna ha tenido (por fuerza) que alabar a jugadores del Barça y dejar de lado el odio hacia lo blaugrana. Como dato curioso ilustramos esta entrada con una fotografía curiosa pero muy cierta.


La cuestión es que durante la última temporada no hemos parado de escuchar y leer que el juego del Barça era aburrido con tanto toque y muy poco eficaz con tantas oportunidades. Sin embargo, ahora, con una selección española que ha emulado ese juego (no en todas sus facetas) resulta que ese juego aburrido se ha convertido en el mejor del mundo. Curioso y divertido, sin duda.

Pero la cosa no acaba ahí. Durante la celebración en Sudáfrica Villa sacó una bandera de Asturias, igual que Ramos en Austria sacó la andaluza, sin que pasara nada. En cambio, cuando Puyol y Xavi sacaron la senyera muchas caras españolas hicieron una mueca. Por ejemplo, en Punto y Pelota recriminaron la acción de los culés, sin mencionar que Villa o Ramos habían hecho lo mismo. También en As y Marca se pudieron observar semejantes actitudes. En ambos diarios una cantidad importante de comentarios se referían del mismo modo a la celebración de los blaugranas. Afortunadamente, también muchos otros comentarios restaban importancia a la celebración argumentando que al igual que otros jugadores de otras comunidades mostraban su bandera, los catalanes también estaban en su derecho de mostrar la suya. De hecho, es innegable que todos los catalanes del grupo han demostrado una sobrada profesionalidad y una inmensa dedicación a la selección española.

Finalmente, el último tic merengue ha surgido tras la broma que Reina, Xavi y Puyol gastaron a Cesc. Éste fue engañado por el cancerbero del Liverpool para que Xavi y Puyi le enfundaran la elástica blaugrana. Para algunos, ponerle esa camiseta en la capital de España fue una falta de respeto, olvidando que también allí hay muchos culés que veneran el azul y el grana. De todas formas, no hay que negar que esa broma podría haber enfadado a los aficionados del Arsenal, pero en ningún caso a los merengues.

Así pues, pasado el mundial volvemos a lo de siempre. En un principio creí que algo iba a cambiar, pero 48 horas después de la magnífica victoria las cosas vuelven a ser como antaño. La prensa sigue a lo suyo. Pronto más voces saldrán de las cuevas para poner a caldo nuevamente la parroquia culé. Sin embargo, aún albergo la esperanza que algunos aficionados dejen de lado para siempre sus colores para recordar que veintitrés humildes chicos nacidos en la península se trajeron consigo de Sudáfrica una estrella en la camiseta. Eso, sin duda, sería el mayor logro jamás conseguido por nuestra selección.

1 comentarios:

Gabriela Miranda dijo...

Acabado el mundial empiezan las chorradas para atacar al Barça y "ayudar" a "su" Madrid de Mourinho. Pero tranquilo que nuestro Barça seguirá dando guerra y si el Dios de la justicia es justo (valga la redundancia) ganaremos "algo" el año que viene.

Saludos.

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