11 oct. 2009

El optimista del gol


Argentina jugó anoche uno de los partidos más importantes del año y probablemente uno de los encuentros que pasaran a los anales de su historia. Se jugaba mucho la albiceleste. Una derrota le apeaba prácticamente del mundial, un empate le obligaba a jugar una repesca con un equipo oceánico y una victoria le daba la posibilidad de jugar el último partido de la liguilla con las opciones intactas para estar en el mundial de Sudáfrica.

El partido se encarriló con el gol de Higuain en la reanudación, era el minuto 47. Todo parecía ir sobre ruedas. Argentina dominaba y controlaba el balón pero Perú no se rindió y en el minuto 89 Rengifo consiguió el empate para los visitantes. El estadio enmudeció. Argentina estaba al borde del abismo...

Pero entonces surgió él. Era el minuto 92 y como si de un ángel enviado por D10s se tratase, el optimista del gol emuló a Moisés separando los mares (en este caso los océanos) y poniendo de nuevo en el mapa a Argentina. El Monumental, estadio donde River Plate juega sus partidos, cantó al unísono un solo nombre y, ya sea por casualidad o por un guiño del destino, ese nombre no era más que el de un jugador de Boca: Palermo, el optimista del gol.

Y es que a pesar de no ser rápido, de no ser fuerte, de no ser técnico, Palermo es, a día de hoy, uno de esos pocos jugadores que, sin saber muy bien porqué, siempre encuentran el sitio y el momento para marcar un gol. Su manera de vivir el futbol es distinta de cualquier otro jugador. Pueden pasar semanas sin marcar, incluso meses, pero cuando llega el momento ellos están allí, preparados como siempre porque jamás olvidaron que para ser quienes son tuvieron que esperar, que luchar, que llorar. Y para conseguirlo solo tuvieron una manera de hacerlo: siendo optimistas.

Gracias Martin. Tú ya no eres un hombre, eres un mito.


Gol de Palermo


La imagen pertenece a http://www.elconfidencial.com

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