2 dic. 2011

Miedo a Piqué


Gerard Piqué, jugador del FC Barcelona, ha sido la diana perfecta para la prensa madrileña estos tres últimos días. El central catalán forzó la quinta amarilla contra el Rayo Vallecano y se perderá el partido contra el Levante. El jugador blaugrana llegará así “limpio” al clásico del sábado.

La prensa madrileña, sin embargo, ha reclamado justicia desde todos los medios posibles. Radios, televisiones y periódicos se han volcado para mostrar una y otra vez la tarjeta forzada por Piqué y se han esmerado en recordar el reglamento, que sanciona con un partido adicional al infractor que provoca una tarjeta. Uno de los artículos más graciosos ha llegado de la mano de Don Alfredo Relaño, director de As. La pluma más desperdiciada del panorama español tituló su artículo de ayer “Piqué pone a prueba el Villarato” y en él dejó más de una perla: “Le puede costar el Clásico, aunque me apresuro a decir que no lo creo” o “No veo ya que el Barça salga mejor tratado por los arbitrajes españoles que el Madrid, como veía antes. Ahora veo equidad. Pero de repente sale Piqué sintiéndose estupendo y pone en difícil prueba al 'Villarato'”.

Tampoco el diario Marca ha dejado escapar la ocasión para tratar de influenciar (una vez más) las decisiones que se toman en el Comité Disciplinario de la Liga. Paco G. Caridad titulaba su artículo con una mordaz e “inteligente” sugerencia: “Piqué debe disculparse”. Y en el artículo expresaba el malestar que él, un madridista empedernido, sentía por los pobres niños de la Masia: “La esencia es el daño a quienes están aprendiendo valores. Los niños de la Masía demandan una explicación”.

Lo curioso del caso es que Xabi Alonso, jugador del Real Madrid, también tenía cuatro  amarillas. El tolosarra fue amonestado en el derbi contra el Atlético, aunque como ya se encargaron de difundir los medios afines al club de la capital, la acción se produjo en una jugada que terminó en falta sobre Salvio. Así, es fácilmente deducible que para Relaño y compañía perder tiempo cuando vas ganando, práctica habitual en todos los equipos “pequeños”, es una infracción de mucho más calibre que realizar una falta dura y sin sentido en el minuto 40 de la primera parte, a sabiendas que necesitas la tarjeta.

En definitiva, el altavoz merengue vuelve a sonar con fuerza. Otra vez con la bochornosa intención de influenciar una decisión. Se nota que ven el título de Liga más cerca de lo habitual y que cualquier acción que ayude a conseguirla es válida. Aunque en todo este tinglado surge una duda que me conduce, como culé, al optimismo. ¿Es esto que percibo miedo? ¿Todavía creen en Madrid que el Barça puede ganarles?

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