25 ene. 2012

Si a Messi le hubiesen amputado los dedos


Déjenme empezar mostrando mi repulsa hacia el impresentable presidente del Comité de Competición, Alfredo Flórez. Un tipo que se supone que debería salvaguardar los intereses de la competición española de futbol pero que, por el contrario, se resguarda en la comodidad del cargo que “ejerce” con el beneplácito de su séquito.


“Si a Messi le hubieran amputado los dedos el Comité sí que hubiera intervenido”. Así de rotundo se mostró Flórez ante el asombro de los periodistas de Ona FM después de conocerse la negativa del Comité de Competición de entrar de oficio por el pisotón de Pepe a Lionel Messi. Una afirmación que parece más propia de una película satírica que de la propia realidad. 

La cuestión es que las lamentables palabras de este señor que, por supuesto no merece estar donde esta, ponen en tela de juicio las intenciones de estamento que se supone que debe trabajar para que la competición sea limpia y justa. Así, mientras en Inglaterra la imagen que se da del futbol tiene mucho que ver con la nobleza y la honradez, pese a las patadas y la dureza con la que se emplean en ocasiones sus futbolistas, en España el ridículo cada vez es mayor.

La complaciente actitud del comité, que parece que esté solo para adornar o para quitar tarjetas cuando la prensa mesetaria le presiona, sumada a la soberbia de un presidente que tiene el culo pegado al trono, han convertido la Liga en una marca futbolística que tolera la violencia, la perversidad, la cobardía y la bajeza. Y la realidad es que la Liga no es violenta, ni cobarde, ni perversa. El problema es que carece de un organismo que sancione las excepciones y esto, a corto plazo, perjudica gravemente su imagen, constituyendo, a su vez, una seria amenaza para la educación pública.

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