14 may. 2012

El declive del baloncesto europeo


Ante una jornada frenética de futbol y una carrera de Fórmula 1 con sorpresa incluida en Montmeló, el baloncesto ha perdido la batalla mediática para atraer la atención del público con su Final Four. Quizás una de las causas en España ha sido la eliminación del Barcelona en las semifinales, aunque gran parte de culpa la tiene el poco nivel atacante exhibido en todos los partidos.

Acostumbrados a grandes puntuaciones en la NBA (con ocho minutos más por partido), las competiciones europeas de básquet están perdiendo lo que con mucho esfuerzo consiguieron la última década: un espacio propio. El baloncesto cobra fuerza año tras año, allí donde habitualmente se ha visto relegada a un segundo lugar. El problema es que la competición americana es la que gana adeptos, y no la europea. Esto se debe, principalmente, al estilo diferente de ambas competiciones. La NBA premia el ataque, y en Europa se premia la táctica, argumento que los puristas del baloncesto europeo han defendido a capa y espada los últimos años, cuando el debate se ha generalizado. La cuestión es que la diferenciación en las normas conduce a un estilo y a otro hacia caminos distintos. La NBA crece pero la Euroliga y las ligas nacionales se estancan.

La solución es tan sencilla cómo cambiar algunas normas: alejar el triple, permitir los pasos de salida, o aumentar el tiempo de juego. Algunos ya se han llevado a cabo pero sin la repercusión necesaria. Es difícil cambiar la mentalidad de unos aficionados que llevan muchos años acostumbrados a las mismas reglas. Sin embargo, existe un cambio que dinamitaría el baloncesto europeo: la Liga Europea. Una competición con los mejores, como en la NBA, pero con ascensos y descensos que saldrían de los play-off de las ligas nacionales.

Con esto se conseguiría el cambio sin demasiadas dificultades. Es cierto que se debería re planificar los ingresos de los equipos para intentar evitar la desaparición de las ligas nacionales. Pero igual que en la NBA hay una repartición económica justa entre los equipos, la nueva competición, que ganaría muchos adeptos, podría repartir proporcionalmente sus beneficios entre los equipos de la gran liga y los de las ligas nacionales. La propuesta es difícil, sin duda, pero con una buena planificación seria posible y se revitalizaría un gran deporte que en Europa pierde fuelle. 

1 comentarios:

MDF dijo...
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