28 oct. 2009

La caída del imperio


A lo largo de la historia, la humanidad ha basado su existencia en la fe. En todas las culturas han existido uno o varios seres que han gobernado el destino de todos los humanos. Cuando la tierra se secaba dejando sin agua a una población, ésta apelaba al perdón de los seres superiores para que el cielo volviera a llorar. Cuando llovía, cada hombre, mujer y niño debía arrepentirse de sus pecados y no le quedaba más remedio que confiar en un nuevo período de bonanza, sabiendo que cualquier acción podría enfadar al “gran ser” y “obligarle” de nuevo a castigarles. Estos seres eran llamados Dioses.


Han existido muchas religiones y muchas teocracias. Sin embargo, existe una que en los últimos años ha evolucionado de forma distinta a casi todas las demás. Empezó siendo una religión politeísta. Sus dioses más conocidos eran “Señorío”, “Garra”, “Orgullo” y “Casta”. Todos ellos eran hijos del mítico Santiago Bernabéu, un dios venerado por todos los adeptos de aquella religión. Su poder era tal que, en las grandes citas, enviaba a sus hijos para que echaran una mano a los humanos que defendían su honor. Fueron tales sus hazañas que, muchos de aquellos humanos pupilos de Dios, se convirtieron en grandes leyendas y en adorados guerreros. Sin embargo ahora, con el paso del tiempo, por alguna razón que aún no sabemos, aquellos dioses que antaño ayudaron en tantas victorias han sido sometidos al olvido. Hasta el gran dios Santiago Bernabéu ha ido desapareciendo poco a poco de la mente de unos humanos que han decidido adorar a un nuevo dios.


La iglesia Merengue no es lo que era. Su politeísmo se ha convertido en un monoteísmo clásico. Los antiguos dioses han sido eliminados y los nuevos que fueron apareciendo por el camino han sido enterrados. Hablo, claro está, de Raúl. Todos han sido marginados o apartados y, después de los desastres de los últimos tiempos, el madridismo ha rezado a un único Dios. Ese Dios apareció por primera vez con un Ángel debajo el brazo llamado Luís Figo. También trajo un elenco impresionante de mitos que por su propia intervención no llegaron nunca a ser dioses del Olimpo madridista. Ese “nuevo Dios” quiso ser Santiago Bernabéu pero sucumbió ante la presión y finalmente decidió dejar desguarnecida la fe merengue abandonando a los madridistas a su suerte. Luego, llegó el diablo, también conocido como Ramón Calderón y la parroquia merengue clamó en su contra. Entonces, apareciendo de la nada, llegó él. Nuevamente trajo ángeles bajo el brazo. Ilusionó a una parroquia falta de alegrías. Les ensalzó los antiguos dioses que años atrás llenaron de riqueza las arcas merengues. Arengó a sus discípulos con leyendas del pasado y les dio esperanza con historias del futuro.


Sin embargo el tiempo pasa y esa gran civilización que un día fue la más grande cae. Un pequeño pueblo que se convirtió en una gran ciudad y luego en un gran imperio navega ahora sin rumbo por un mar de mediocridad. Un imperio que adoró a muchos dioses ahora venera solo a uno. Y pese a las desgracias, no hay ni una sola crítica al dios “tránsfuga”. Aquel que les dejó tirados para volver más tarde con promesas e ilusiones. Se critica al rey Pellegrini. Sin embargo, nadie osa abrir la boca para dudar de su Dios… La fe, la ilusión y el orgullo (otros mitos de esta religión) han sido substituidos por la enfermedad más mortal de una fe: el miedo.


Florentino tiene asustada a la prensa. Los que deberían incitar al pueblo a la revuelta tienen miedo. El poder está concentrado en un solo hombre y criticarlo puede suponer el despido o, lo que es lo mismo, la muerte profesional.


El tiempo corre y las derrotas se suceden. Aun así, Florentino sigue ahí, postrado en su trono, negociando en el palco del Bernabéu con cualquier inversor que quiera entrar en la ruleta del dinero que Pérez ha montado.


El madridismo está en declive. Veremos cuando estalla la revolución…


PD 1: Es curioso… esta historia me recuerda terriblemente a otra muy parecida. En esa, los protagonistas no eran madridistas sino romanos. También tenían muchos dioses que acabaron convirtiéndose en uno solo. También fueron un pequeño pueblo que se convirtió en imperio y también acabaron desapareciendo para ser recordados solo en los libros de historia…

PD 2: Sé que algunos esperabais hablar un poco más del partido del Madrid contra el Alcorcón, pero teniendo en cuenta que hay más días que longanizas y que aún queda la vuelta, prefiero escribir sobre el origen del problema y no sobre la consecuencia.


La imagen pertenece a http://www.sport.es

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