17 ene. 2010

Dos caras distintas de un mismo Real Madrid


Dejando de lado la derrota del Madrid y la victoria del Barça y el consecuente aumento de la distancia entre ambos, la jornada de ayer nos dejó dos detalles bien distintos de dos jugadores del Real Madrid.

En primer lugar vimos la reacción impropia de un futbolista profesional como Cristiano Ronaldo al dejarse provocar por la afición del Athletic. El luso no supo digerir la derrota de su equipo y actuó como un niño consentido y rabioso ante los sibilinos insultos de la afición de San Mamés. Obviamente a nadie le gusta que le insulten durante todo un partido, pero Ronaldo, que en numerosas ocasiones ha recordado que a él le motivan los insultos, demostró una vez más su carácter prepotente y su falsedad imperante. A muchos jugadores les insultan, y ellos como profesionales, deben aguantar, es parte del oficio. Sin embargo, Ronaldo, que cree estar por encima de los demás no parece dispuesto a seguir las normas de conducta de sus compañeros. Él está por encima.

En cambio, el otro detalle del partido fue protagonizado por Raúl. Independientemente de su rendimiento en el campo, el capitán blanco ha demostrado durante toda su carrera un profesionalismo digno de ser elogiado. Cierto es que ya no es el buque insignia del Real Madrid y que sus días en el club blanco tocan a su fin (como ya sucedió con la selección). No obstante, es admirable toda su entrega en cada una de sus apariciones, así como la jerarquía demostrada a lo largo de su carrera. Ayer, al ir a buscar un balón para evitar perder tiempo (pocos jugadores lo hacen), el mejor jugador español de todos los tiempos (con permiso de Xavi e Iniesta en un futuro y Suárez en el pasado) recibió un escupitajo de un seguidor rival. Raúl, lejos de mostrarse como un niño mimado, respondió a la ofensa de la mejor forma posible. El capitán blanco se alejó de aquella zona y siguió el partido como si nada hubiese sucedido demostrando una vez más la caballerosidad de un jugador emblemático y, por encima de todo, profesional.

Atrás queda aquella ocasión en la que silenció el Camp Nou. También en el pasado restan las muchas copas conseguidas y aquel balón de oro “robado” por Owen. Sin embargo, el futbol español jamás olvidará que durante quince años el capitán del Madrid fue un jugador elegante, servicial, trabajador y por encima de todo, profesional.

Dicen que la historia está reservada solo para aquellos que hacen algo distinto a los demás, para aquellos que sin saberlo lideran algún movimiento inexistente hasta entonces y lo encumbran a lo más alto. Ghandi fue un símbolo de paz. Hitler de guerra y odio. Martin Luther King de esperanza. Y Stalin de manipulación.

Pero no hay que ir tan lejos. Ni siquiera hay que salir de nuestra tierra para descubrir que existen héroes o villanos mucho más próximos, mucho más nuestros. Y Raúl es uno de ellos. Su historia empezó a escribirse hace quince años, y estoy seguro que su figura perdurará durante mucho tiempo más. El capitán blanco fue, es y será un ejemplo para todos los futbolistas de este planeta y un icono difícil de borrar para un madridismo amante de aquellos guerreros que darían la vida por su causa.

1 comentarios:

Gabriela Miranda dijo...

C.Ronaldo se cree el amo del mundo y es un más chulo que un ocho. Por otra parte tenemos a Raúl que pese a no ser tan desequilibrante como Messi O Cristiano tiene un 10 en profesionalidad.

Saludos.

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