24 jul. 2010

El éxito del Barça también fue de su presidente

Comentaba ayer en su artículo Alfredo Relaño, director de As, que Laporta era un incompetente que tuvo la suerte de coincidir con la mejor hornada de la historia del Barça. Además, aprovechaba la ocasión para compararlo con Villar y su cargo al frente de la federación española de fútbol. De hecho, sus palabras no fueron exactamente las mismas que las mías, sin embargo, el significado sí.

Pues bien, desde mi opinión, admito que Laporta se encontró con una cantera que suministró al primer equipo de jugadores claves para conseguir los éxitos cosechados en las siete temporadas que estuvo como presidente, pero es tremendamente ventajista aprovechar que Jan ya no es presidente para afirmar esto.

Vayamos por partes. Laporta se encontró una buena cantera, pero fue precisamente él quien, primero con Rijkaard y luego con Pep, confió en sacar algo de provecho de ella. Pero no solo eso. También fue Laporta quien no se metió en el plano técnico en ningún momento para que los técnicos pudieran trabajar tranquilamente. Además, con ambos técnicos tuvo la paciencia necesaria para confiar en ellos pese a los malos resultados iniciales.

Pero la cosa no acaba ahí. Cuando llegó en 2003, los salarios eran muy altos y fue él y su junta quienes decidieron echar a aquellos que no quisieran renovar a la baja. A los que sí lo hicieron, les ofrecieron la posibilidad de poner pluses según objetivos, aumentando así el rendimiento de éstos. Con el tiempo, esa política de contratos ha decaído y nuevamente las fichas de los jugadores han aumentado considerablemente. Por eso ahora debe ser Rosell quien instaure de nuevo esa política, aunque obviamente Sandro no podrá rebajar tanto los sueldos debido al rendimiento sobresaliente del equipo.

Así pues, las afirmaciones o, mejor dicho, las descalificaciones de Relaño hacia Laporta no son más que palabras sin fondo en un mar de mentiras. Laporta gestionó muy bien al Barcelona y lo único que se le puede reprochar fue su politización del club. Sin embargo, no hay que olvidar el carácter catalanista de un equipo que por lo que veo, sigue siendo odiado en algunos lugares de este país. Lo que dice Relaño no es más que un arrebato de rabia por el vuelco que Laporta, junto a todo el barcelonismo, consiguió dar al fútbol español. El Real Madrid ya no es el primer equipo de España. Sin duda alguna, éste es ahora el FC Barcelona

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