23 abr. 2011

De cavernarios hay en todos lados


El periodismo es un oficio que exige rigor, criterio y cierta objetividad. En los últimos tiempos el mundo de la información ha sido invadido por gente de dinero y grupos empresariales sin escrúpulos que han preferido las ganancias económicas a la calidad periodística.
Fruto de ello, el periodista de hoy es una persona que, o bien escribe reprimido, o bien se ha ganado el respeto de sus jefes y tiene el derecho de escribir artículos de opinión a su antojo. En este segundo grupo la parcialidad es respetable, aunque no la falta de rigor o el criterio cambiante.

Desafortunadamente, el periodismo deportivo, invadido por Ronceros y Carazos, parece haber optado por navegar a su aire olvidando los valores que siempre han regido este oficio, e infectando a todos aquellos que intentan hacerse un hueco entre los dinosaurios de este sector. A la poca rigurosidad de Relaño, al demostrarse que el propio inventor del Villarato tenía un artículo donde menospreciaba a aquellos que creían en los complots futbolísticos, se le une ahora otro periodista con mucha tirada que ha cometido el mismo error: cambiar de parecer según su conveniencia. Estamos hablando de Lluís Mascaró.

El periodista catalán, director adjunto de Sport y una de las plumas que hasta ahora, pese a su parcialidad evidente, estaba demostrando que la calidad en el periodismo deportivo todavía existía, se bajó los pantalones y lanzó por la borda la credibilidad que se había ganado. En tan solo tres días de diferencia Mascaró pasó de ver la final de Copa como el título copero más importante de la historia del Barça, a verla como un título menor sin importancia alguna. ¿Cuál era la diferencia? La victoria del Real Madrid, por supuesto.

Y es una pena vender tu prestigio por cuatro lineas escritas con rabia e ira de mal perdedor. Eso es lo fácil y desgraciadamente también lo común. Lo difícil, lo complicado y lo duro era admitir la derrota, reconocer que el Real Madrid jugó una primera mitad encomiable y que en una prórroga a cara o cruz apostó fuerte para que la cara del Rey, y no el otro lado de la moneda, se posara encima del césped.

PD: Agradecimientos a Isaac Márquez por facilitar-me la información.

2 comentarios:

Miguel dijo...

Hola, he leido atentamente tu articulo y no entrando a valorar al señor Mascaro hay una cosa que me ha encendido mucho. Es el hecho que digas que el RMadrid jugo una primera mitad encomiable. En que criterios te basas para decir eso? En las continuas faltas , en la brusquedad del juego , en el amdrenantaniento a Unidano por parte de todo el equipo blanco. Te reto a que recuerdes dos jugadas trenzadas con cara y ojos durante esa primera mitad por parte del equipo blanco-. Estoy de acuerdo contigo en que jugo mejor que el FCBarcelona pero "primera mitad encomiable"... Creo que deberias antes que nada analizar lo que dices para no faltar a la verdad.

Jordi Carrizo Duran dijo...

hola Miguel, pues yo estaba en Mestalla y lo vi así. Nosotros jugábamos apagados y el Madrid tuvo unas cuantas claras. jugar bien no es solo tener la posesión. no creo que debamos valorar el fútbol por eso. Recuerdo ocasiones de Ronaldo (el falso), de di Maria, el palo de Pepe. es otro estilo es cierto, pero al final acabaron ganando.

y lo de la primera parte encomiable es evidente si resulta que APAGAS al mejor equipo del mundo

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